El Dr. José Daniel Salvador Ruiz González participó en el
36.º Congreso Internacional de Medicina de Urgencias y Reanimación (CIMU 2025),
celebrado del 25 al 28 de marzo de 2025 en
Poliforum León, Guanajuato. El encuentro reunió a profesionales de la medicina
de urgencias, cuidados críticos, enfermería y atención prehospitalaria en torno a uno de los
retos que más exige coordinación y rapidez dentro del sistema de salud: la atención del paciente
con una emergencia neurológica.
En este contexto, la participación del Dr. Salvador Ruiz aportó la perspectiva de la
neurocirugía en el abordaje del evento vascular cerebral (EVC), una condición
en la que cada decisión depende del tipo de lesión, del tiempo transcurrido, de los estudios de
imagen y de la situación clínica de cada paciente.
CIMU 2025 fue organizado en el entorno académico de la
Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia (SMME)
.
La agenda oficial de León confirma que el congreso se realizó del 25 al 28 de marzo de 2025 en
Poliforum León, bajo el lema “Por una medicina de urgencias para todos”.
CIMU 2025: un encuentro de referencia para la medicina de urgencias
El 36.º Congreso Internacional de Medicina de Urgencias y Reanimación reunió en León a una
comunidad multidisciplinaria dedicada a la atención de pacientes críticos. De acuerdo con el
suplemento científico publicado por la Revista de Educación e Investigación en Emergencias,
la edición de 2025 contó con 80 ponentes internacionales y 110 ponentes nacionales,
además de conferencias magistrales, simposios multidisciplinarios, talleres y otras actividades
académicas.
La cobertura local de la inauguración informó de más de 1,500 asistentes, lo que
dimensiona el alcance del encuentro y la relevancia de mantener espacios de actualización para
quienes trabajan en servicios de urgencias, cuidados críticos y atención prehospitalaria.
La información institucional sobre la sede y las fechas del evento puede consultarse también en
la agenda oficial de eventos de León
.
El evento vascular cerebral exige actuar antes de que el daño avance
El término evento vascular cerebral engloba distintos cuadros en los que se altera
de forma súbita la circulación del cerebro. De manera general, puede tratarse de un
EVC isquémico, cuando una arteria cerebral se obstruye y disminuye el aporte de
sangre, o de un EVC hemorrágico, cuando existe sangrado dentro o alrededor del
cerebro.
Esta diferencia es fundamental porque el diagnóstico y el tratamiento no son los mismos.
La valoración inicial requiere identificar rápidamente el tipo de evento, determinar qué región
cerebral está afectada y definir si el paciente puede beneficiarse de tratamientos de reperfusión,
manejo neurocrítico, procedimientos endovasculares, cirugía u otras medidas específicas.
Las guías actuales de la
American Heart Association/American Stroke Association para el EVC isquémico agudo
enfatizan la organización rápida de la atención desde la fase prehospitalaria hasta el tratamiento
hospitalario temprano. En las hemorragias intracerebrales, las recomendaciones de la misma
organización subrayan igualmente la necesidad de una evaluación especializada y multidisciplinaria.
¿Qué papel tiene la neurocirugía en un EVC?
No todos los eventos vasculares cerebrales requieren una operación. De hecho, buena parte de la
atención inicial depende de neurología vascular, medicina de urgencias, radiología, terapia
intensiva y, en determinados pacientes, neurorradiología intervencionista. La
neurocirugía entra en escena cuando existe una lesión o una complicación en la que una
intervención puede reducir presión, controlar una hemorragia, tratar una causa vascular o evitar
un deterioro neurológico mayor.
Entre los escenarios que pueden requerir valoración neuroquirúrgica se encuentran determinados
infartos cerebrales extensos con edema grave, algunas hemorragias intracraneales, lesiones de la
fosa posterior, aneurismas cerebrales, malformaciones arteriovenosas y otras patologías vasculares
capaces de producir sangrado o compresión cerebral.
La decisión nunca debe entenderse como una elección automática entre “operar o no operar”.
Se valoran la localización de la lesión, su volumen, el estado neurológico, la edad, los
antecedentes del paciente, la evolución clínica y los hallazgos en tomografía, resonancia,
angiotomografía o angiografía cerebral.
EVC isquémico y edema cerebral
En algunos infartos cerebrales extensos puede desarrollarse edema progresivo y aumento de la
presión dentro del cráneo. Cuando esa inflamación amenaza estructuras cerebrales vitales, el equipo
especializado puede valorar procedimientos de descompresión en pacientes seleccionados. El objetivo
no es “retirar el infarto”, sino crear espacio para disminuir el efecto de la hinchazón y evitar
una compresión cerebral potencialmente fatal.
EVC hemorrágico
En una hemorragia intracerebral, la indicación quirúrgica depende de múltiples variables.
Algunas personas pueden beneficiarse de evacuación del hematoma o de técnicas de mínima invasión,
mientras que en otros casos el manejo médico y neurocrítico es la estrategia adecuada.
Las
guías AHA/ASA para hemorragia intracerebral espontánea
insisten en individualizar las decisiones y evitar simplificar el pronóstico basándose en un solo
parámetro.
Aneurismas y otras lesiones vasculares
Cuando una hemorragia se relaciona con un aneurisma cerebral u otra malformación vascular, el
tratamiento puede requerir técnicas microquirúrgicas, procedimientos endovasculares o una estrategia
combinada. La selección depende de la anatomía de la lesión y del estado del paciente.
Esta visión multidisciplinaria es especialmente relevante en un congreso de medicina de urgencias:
el objetivo no es que todos los pacientes lleguen a cirugía, sino que el equipo reconozca
qué pacientes necesitan una valoración neuroquirúrgica inmediata y cuáles deben
seguir otras rutas terapéuticas.
Del servicio de urgencias al equipo neurovascular
El EVC es un ejemplo claro de medicina dependiente del tiempo. La atención comienza antes de que
intervenga un neurocirujano: reconocimiento de los síntomas, activación de los servicios de
emergencia, traslado adecuado, evaluación clínica, estudios de imagen y coordinación entre
especialistas.
Para el paciente y su familia, esto tiene una consecuencia práctica importante:
una consulta programada nunca debe sustituir la atención en urgencias ante síntomas
neurológicos súbitos.
Debilidad repentina de un brazo o una pierna, desviación de la boca, dificultad para hablar,
pérdida súbita de visión, alteración importante del equilibrio, confusión de inicio brusco o una
cefalea súbita e inusual pueden justificar una valoración hospitalaria inmediata.
En nuestro sitio puede ampliar esta información en
debilidad en un brazo como señal de evento vascular cerebral
y en la guía sobre
síntomas poco comunes de un infarto cerebral
.
La recuperación también forma parte del tratamiento
Superar la fase aguda no significa que el proceso haya terminado. Después de un EVC pueden quedar
alteraciones del movimiento, lenguaje, memoria, visión, deglución, equilibrio, sensibilidad o
conducta. Por eso, la recuperación requiere un plan adaptado a cada paciente y puede involucrar
fisioterapia, terapia ocupacional, terapia de lenguaje, neuropsicología y seguimiento médico.
La participación de especialistas de diferentes áreas en encuentros como CIMU refuerza precisamente
esta idea: el EVC no debe abordarse como un episodio aislado, sino como un proceso que comprende
atención urgente, prevención de complicaciones, tratamiento de la causa y recuperación funcional.
Si desea conocer con mayor detalle esta etapa, puede consultar nuestra guía sobre
recuperación después de una embolia cerebral, secuelas y rehabilitación
.
Dr. Salvador Ruiz González: neurocirugía y patología vascular cerebral
El Dr. José Daniel Salvador Ruiz González es especialista en Neurocirugía y atiende
en Hospital Médica Sur, Ciudad de México. El directorio institucional de Médica Sur
registra entre sus áreas de interés la radiocirugía, la cirugía estereotáctica, la neuro-oncología
y la neuroendoscopia.
Puede consultar su perfil profesional en el
Directorio Médico de Hospital Médica Sur
y conocer su trayectoria, formación y participación académica en
Conoce al Dr. Salvador Ruiz González
.
La participación en encuentros científicos como CIMU forma parte de una actividad de actualización
y colaboración médica necesaria para el manejo de patologías complejas del sistema nervioso.
En el caso del EVC, esa colaboración resulta especialmente importante porque la decisión correcta
suele depender de la interacción entre urgencias, neurología, neurocirugía, imagen, terapia intensiva,
rehabilitación y, cuando corresponde, tratamiento endovascular.
Una idea central de CIMU 2025: reconocer rápido, coordinar mejor
El valor de un congreso de medicina de urgencias no está únicamente en presentar nuevas técnicas,
sino en mejorar la capacidad de los equipos para identificar situaciones críticas y activar la ruta
adecuada sin demoras innecesarias.
En un evento vascular cerebral, esa coordinación puede determinar qué estudios se solicitan, qué
tratamiento se inicia y cuándo debe intervenir un equipo neurovascular o neuroquirúrgico. Para el
paciente, la consecuencia es sencilla pero decisiva: ante un síntoma neurológico de inicio
súbito, el tiempo importa.
Preguntas frecuentes sobre CIMU 2025 y el evento vascular cerebral
¿Cuándo se celebró el 36.º Congreso Internacional de Medicina de Urgencias y Reanimación?
CIMU 2025 se celebró del 25 al 28 de marzo de 2025 en Poliforum León, en León, Guanajuato, México.
¿Quién organiza CIMU?
El Congreso Internacional de Medicina de Urgencias y Reanimación se desarrolla en el entorno
académico de la Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia y reúne a profesionales vinculados con
urgencias hospitalarias, atención prehospitalaria, enfermería, reanimación y cuidados críticos.
¿Todos los eventos vasculares cerebrales necesitan cirugía?
No. El tratamiento depende del tipo de EVC y de las características de cada paciente. Algunos casos
requieren tratamiento médico, otros pueden ser candidatos a procedimientos endovasculares y solo
determinados escenarios necesitan intervención neuroquirúrgica.
¿Cuándo puede ser necesaria una valoración neuroquirúrgica después de un EVC?
Puede ser necesaria cuando existe edema cerebral grave, determinadas hemorragias intracraneales,
aneurismas, malformaciones vasculares, lesiones que producen compresión o dudas sobre la necesidad
de un procedimiento quirúrgico. La indicación debe establecerse de forma individual.
¿Qué debe hacerse ante síntomas repentinos compatibles con un EVC?
Se debe buscar atención hospitalaria de urgencia. No es recomendable esperar a que los síntomas
desaparezcan ni sustituir la valoración urgente por una consulta programada.
Fuentes y referencias
Para documentar los datos del evento y contextualizar la información médica de este artículo se
consultaron fuentes institucionales y científicas, entre ellas el
sitio oficial del Congreso Internacional de Medicina de Urgencias y Reanimación
,
la
Revista de Educación e Investigación en Emergencias, suplemento CIMU 2025
,
la
agenda de eventos de León
,
el
Directorio Médico de Hospital Médica Sur
y las guías de la American Heart Association/American Stroke Association sobre EVC isquémico
y hemorragia intracerebral.
Nota médica: este contenido tiene fines informativos y educativos. No sustituye
una valoración médica individual ni la atención hospitalaria de urgencia ante síntomas neurológicos
súbitos.
Valoración especializada en Ciudad de México
Si ya cuenta con estudios de tomografía, resonancia, angiotomografía o angiografía cerebral y
necesita una valoración especializada después de la fase aguda, puede solicitar una consulta con
el Dr. Salvador Ruiz González en Hospital Médica Sur.






